viernes, 3 de agosto de 2007

19.- Celebración penitencial comunitaria


19.- Celebración penitencial comunitaria, Bar 1:15-22




Baruc, el profeta de las lamentaciones litúrgicas, dirige la oración de una asamblea reunida para reconciliarse con Dios. ¡Qué saludable es confesar nuestros pecados y reconocer abiertamente nuestro espíritu “rebelde” y nuestra “estupidez”! (Bar 1:19)


La Iglesia Católica realiza dos tipos de actos penitenciales comunitarios:

  • Las celebraciones comunitarias son las más frecuentes. Tienen lugar como la preparación de grandes fiestas, durante las peregrinaciones, congresos y otros eventos. En ellas proclamamos y meditamos la palabra de Dios; reconocemos que sólo Dios es santo, que hemos pecado y que necesitamos conversión; pedimos perdón juntos y hacemos una breve confesión personal, pues varios sacerdotes oyen confesiones simultáneamente.
  • En casos excepcionales, la Iglesia acepta la confesión y absolución general, pero sólo recibe la absolución quien esta arrepentido, pues el arrepentimiento y la conversión son esenciales en el sacramento de la reconciliación. En estos casos, las Personas deben confesar sus pecados graves cuando puedan hacerlo.

18.- Una alianza diferente


18.- Una alianza diferente, Jr 31:31-34


Este pasaje es una de las joyas del Antiguo Testamento. Fue escrito para dar esperanza a Jerusalén cuando fue destruida por Babilonia.




La alianza del Sinaí fue renovada varias veces con Josué, David, Josías y Nehemías. Ahora Jeremías anuncia esta “nueva alianza” con la ley grabada en el corazón, sellada por el perdón de Dios y fortificada para proyectar el amor de Dios a través del nuestro ( Jr 31:33-34). La primera alianza, en el Sinaí, fue escrita en dos tablas de piedra. En la nueva alianza Dios transformará los corazones de piedra en corazones de carne, capaces de compadecerse de los pobres y sentir como Dios siente.




Jesús cumplió esta profecía con su muerte y resurrección, y celebró la nueva alianza anticipadamente en la Última Cena con sus discípulos. Los católicos la revivimos una y otra vez en la Eucaristía, unidos a sus discípulos de toda época y lugar. ( ver también Mt 26:26-29)




Cuando comulgues recuerda esta alianza de Dios contigo y con los otros miembros de la iglesia, y piensa: ¿es el amor de Dios el que dirige nuestros sentimientos, actitudes y acciones?

jueves, 2 de agosto de 2007

17.- Contrición


17.- Contrición, Jr 31:18-20




Jeremías llama a su pueblo a arrepentirse de su pecado y regresar a Dios. Los católicos llamamos “contrición” a esta acción que nace del amor, pues solo este genera dolor por haber ofendido y el deseo sincero de no volver a hacerlo. Piensa en la persona a quien mas quieres; ¿qué sientes cuando le haces daño sin darte cuenta…y cuando la hieres consciente e intencionalmente? ¡Es horrible! , ¿No?


En el sacramento de la Reconciliación hacemos un acto de contrición para expresar el dolor por nuestras ofensas y el deseo de no pecar más. En la misa, al pedir perdón en el “Yo confieso”, imploramos la intercesión de María, los ángeles, los santos y nuestra comunidad.


Jeremías hace una breve oración de contrición “hazme regresar a ti y yo regresaré, porque tú eres el Señor, mi Dios” ( Jer 31:18). Escribe tu propia oración para usarla cuando quieras reconciliarte con Dios, quien espera tu regreso lleno de ternura y alegría.